26 diciembre 2011

Traducere - comprehendere: técnicas para traducir


Bonum diem habeatis! Espero que hayáis pasado una Navidad estupenda, y que estéis disfrutando de las vacaciones. Yo aprovecho junto con Verónica estas fechas de descanso y os traigo otra entrada.

Hace ya un año más o menos que llevo dando clases particulares y un problema que me encuentro a menudo es la traducción. Los chavales consiguen, con más o menos acierto, acertar con el análisis morfológico; en la sintaxis se defienden con las funciones básicas (sujeto, complemento directo y circunstanciales con preposición) pero no tienen nada claras el resto; la traducción, por último, consiste en unir, o incrustar, las piezas que más o menos han podido obtener: el sentido se alcanza con lagunas y a duras penas. Del estilo literario mejor no hablemos.

Evidentemente, no a todo el mundo le pasan estas cosas, pero me centro en lo que conozco. A ellos y a los que se sientan identificados con ellos va dedicada esta entrada.

Traducir es una palabra que usamos mal a menudo los profesores. Es verdad que traducere significa llevar de un lado a otro, pero lo importante es lo que se lleva ¿idioma o contenido? Algunos habréis oído hablar de esto como "traducción literal versus traducción literaria"; una distinción absurda si coincidís conmigo en que el objetivo es comprender. Esta es la única exigencia: igual que cuando decimos algo queremos que se nos entienda, cuando traducimos estamos intentando que la gente de ahora - empezando por uno mismo - sepa lo que alguien hace la tira de años escribió. La forma en que lo dijeron es importante, porque también afecta al sentido: no es lo mismo decirle a alguien imbécil que mu listo no eres, la verdad.

¿Por qué digo que usamos mal el término? Porque veo que para los alumnos la traducción es un ejercicio consistente en subrayar, poner etiquetas a palabras, ordenar las etiquetas y pegar según el orden de las etiquetas el significado que da el diccionario de cada una de esas palabras; parece más una clase de geometría que un idioma.
Para corregir esto, suelo decirles a los chavales que vamos a "entender lo que pone" y dejo la traducción para el final, como un sinónimo de "pulir la expresión". A continuación leo con ellos el texto y les doy una serie de pasos:

  1. Señalar las formas verbales, especialmente las personales.
  2. Localizar conjunciones, puntos y pronombres relativos si los hay, para separar entre sí las oraciones.
  3. Buscar los sujetos, es decir, sustantivos en nominativo que concuerden en número con el verbo (siempre y cuando los verbos no estén en 1ª o 2ª personas).
  4. Buscar el significado de los verbos, y sustantivos en acusativo. Si el/los verbo/s es o puede ser transitivo, ya tenemos los complementos directos.
  5. Si hay alguna conjunción subordinante, o algún verbo en subjuntivo, intento que comprendan su sentido.
  6. Adjetivos y/o participios que concuerden con el sujeto o complemento directo, y genitivos que por proximidad parezca que dependan de ellos. Se busca su significado, y, en el caso de los adjetivos y participios, si modifican de alguna manera el sentido de la frase, es decir, si son predicativos.
  7. Dativos, ablativos con y sin preposición, que serán complementos indirectos, circunstanciales o complementos de agente, si había algún verbo en voz pasiva.
El objetivo de esta graduación es que el alumno entienda el texto, partiendo de los elementos mínimos necesarios - sujeto + verbo (+ CD) - y abarcando progresivamente el resto de matices. Normalmente dejo para el final la corrección de expresiones en español.

Esto es sólo una guía de trabajo que tengo; faltaría subir algunos ejemplos y dedicarle entradas aparte a algunos pasos. En especial me gustaría hablar de la función de las oraciones subordinadas, que al parecer cuesta comprender, y el uso de los participios. 

Hasta la próxima! In proximum!